jueves, noviembre 30, 2006
Las noches me duelen
Las aceras lloran tus ausencias
las noches añoran tu presencia,
insabora, fría y cruel como estas sabanas vacías
febriles y despóticas, me ordenan buscarte de nuevo
Yo les grito que callen, pero hablan en silencio
(gritos inaudibles que hacen mis oídos sangrar y mis arterias reventar)

Me atormentan pensamientos trasnochados y literarios, agujetas mentales y ecuaciones matemáticas sobre el efecto de la Luna en las estrellas. Quizás por eso las noches no me dejan dormir sino en un continuo insomnio sentimental lleno de rostros de vos desordenados y borrosos, inconclusos y llenos de sombras grises.

Esta es una de esas noches en las que necesitaría un mordisco en el corazón (de esos que tú nunca me diste) para volver a reanimarlo y hacerlo latir (aunque solo sea un poco)

Y mientras tanto me guardan estos miedos patrióticos y desgraciados de los que muy poco me dejaste que te contara… Días y días he pasado analizando neuronas bipolares y cancerosas, ocultando entre los resquicios molares la sensación que aun guardo de despertarme a tu lado y verte aun dormido.

Se me acabaron los recuerdos, ya solo guardo sensaciones roídas y desgastadas sin color… ni siquiera recuerdo si fuiste tú el que me las marcaste a fuego lento en la piel o algún otro que entró en mi cama para suturarme tu cicatriz.


Amantes efímeros me buscan el corazón a tientas sin llegar siquiera a rozarlo, intentando cambiar de acera en mis caderas, perdiéndose en mi lengua con las típicas miradas empalmadas de viejos y sucios marineros en paro


Escuchando: Damien Rice. 9
 
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martes, noviembre 28, 2006
Telarañas cuelgan de la razon

Como cada noche, busqué algo en las aceras que hiciera que la noche doliera menos. Solo encontré hormigas debajo de las sabanas, reptando por las calles, miradas vacías y corazones pétreos. Dicen llamarse personas. Dudo mucho que lo sean, no saben ni vivir ni sentir… cada día se arrancan a trocitos el alma, la escupen por la boca y se la dan a comer al perro que espera leal su premio por mover la patita.

Me aturden (me aburren)… me autoflagelo buscando esa diferencia que presumo de tener y mientras tanto…

Hoy vi a alguien, un señor, de unos 40-50 años, alto, pelo y barba canas, gafas y gabardina y mirada de haber vivido lo suyo, cicatrices en el corazón y arrugas en la piel. Bastante atractivo…

Mi mirada se abrió de piernas y la suya me regaló un recuerdo que no llego a recordar. Ops… perdón, el corazón se me cayó al suelo y se me escurrió por la rendija de la alcantarilla.

Escuchando: Aqualung. Strange And Beautiful
 
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sábado, noviembre 25, 2006
Me hizo un torniquete en la aorta y se marchó


Pd: La Antartida se derritió
Pd 2: Lo peor es que no volverá
Continuará (porque ella seguirá desgastando las suelas de sus zapatillas en aquellas oscuras calles)
FIN
 
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martes, noviembre 21, 2006
Besos Antartida y caricias entre los molares
Entre antiguas rocas y polvo estelar, dibujamos acuarelas sobre las nubes y nos tumbamos sobre el cielo a soñar.

Suelo soñar con mentiras despiadadas y crueles, pero soñando despierta puedo controlar la esquizofrenia de mis neuronas en un inútil intento de olvidar la realidad. Para él resulta relativamente fácil conseguirlo… a mi me cuesta algo mas. Tengo que cruzar acantilados de arsénico y estaño, clavándome la mayor cantidad de alfileres tras las rodillas, para superar (y supurar) el dolor de una existencia vacía y algo más lastimera que los sueños.


Soñamos el sonido de las ondas que el hielo produciría al quebrarse en el (enorme) vacío de una (enorme) pradera de hielo. Nos tumbamos sobre la (enorme) superficie helada y soñamos…

Soñamos demasiado quizás… si (demasiado)

Caminamos y caminamos en busca de una persona, pregunta o respuesta que nos llene algo más el interior a trocitos; desgastamos la suela de nuestras zapatillas pateando oscuras y peligrosas calles, de esas que las tiernas niñas nunca pisarían por miedo o rencor.

Nos olvidamos de que estamos solos y nuestras soledades se acompañan mientras callamos en silencio, nos transportamos y nos convertimos en aquel hielo que se quedó solo en la cubitera… derritiéndose esperando (esperando derritiéndose)

Continuará (porque el hielo se derrite (casi) cruelmente)

Escuchando: Incubus. Light Grenades
 
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sábado, noviembre 18, 2006
Coincidencias semi-abiertas y queso fundido
Nunca podría haber imaginado que tras esa espesa fachada de intelectual-liberal podría esconderse un neorromántico en paro con el corazón roto y los dedos húmedos de pintura salada, ni que sus labios pedían a gritos ser mordidos y sus encías algo mas que un beso, y mucho menos que por las noches escuchaba Beethoven y suicidaba un par de lagrimas para que fueran en busca (de ella)

Él era un poeta callejero, vagabundeaba los días en busca de un poema o en su defecto, de un beso sabor a nube.

Lo conocí en un concierto para piano y violín de Mozart. Nunca me llamó especialmente la atención Mozart, demasiado vital y alegre, demasiado fácil. Soy más de esas que lloran a lágrima viva escuchando a Beethoven, Nyman o Ligeti. Tan tristes, decadentes… quizás la única obra de Mozart que me haga sentir algo, Lacrymosa, es así… y quizás por eso fui a aquel lugar.

La historia de una coincidencia, así es como comenzó.

Continuara… (porque según dicen, un clavo saca otro clavo… pero y los alfileres ¿quién los arranca del miocardio sin que produzcan escozor ni placer alguno?)


Escuchando: Matmos. The Rose Has Teeth In The Mouth
 
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lunes, noviembre 13, 2006
De pajaros imaginarios que (no)vuelan y corazones con grilletes (absurdez y rutina)

Como ese pajarito al que un día dejaron la portezuela del nido semiabierta, para que volara... pero se quedó con el miedo puesto en las arterias, una jaula cerrada y un corazón amurallado.

Joder, me siento entre los diques de mi corazón, buscándome recovecos por los que cavar un hoyuelo (como los de tu carita) para alzar el vuelo y volar.

Laspus sentimental: Le mandé una notita post- it a mi corazón explicándole que no pisarías más sus paredes…yo le duelo, tú le dueles, él me duele (Firmado: el corazón)

Escuchando: Rachel's. The Sea and the Bells

Hoy suena Tea Merchants, de Rachel's. Una de esas canciones de las que presumo de llorarle cuatro lágrimas mientras leo a Benedetti. Las notas se me escurren entre los dedos, como si estuvieran delante de un acantilado y se suicidaran y me acariciaran por dentro, como las olas de un mar al acariciarse entre ellas, copulando con cada gota de agua, para morir irremediablemente al llegar a la dura roca
 
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sábado, noviembre 11, 2006
Han vuelto… confesiones de madrugada (princesita, escamas, nostalgia, tú)
Anoche, mientras no dormía, no pude reprimir que mi lengua vomitara un sub-pensamiento semi-azulado de melancolía que llevaba tu nombre.

Ahora lo miro con recelo, investigándolo… sacándole ideas de su diminuto cerebro… intenté negarle la entrada por demasiado tiempo, escupiendole palabras bonitas a su paso y agitando mi pelo para cegar sus ojos.

Tengo que confesar… que al principio funcionó, mis arterias se volvieron insensibles y las lágrimas se negaron a salir de mis ojos. Pero lo único que conseguí fue que las palabras se destiñeran de lavarlas una y otra vez, y que mi pelo cayera por la espalda y me dejará sin roces ni quimeras por los tirones que me daba el muy jodido.

Borracha de tristeza me encuentro ahora, alcohol en sangre e ilusiones muertas, goteras en los ojos y un sinfín de nostalgias, todas aquellas que te debo solo a ti.

Puto egoísmo…

Te extraño. Y me siento tan hundida, tan tonta, tan princesita…

Y te veo… con ella. Y ella tiene labios de miel, mientras que los míos estarán permanentemente mojados por la sal de mis lágrimas ¿Cómo será? ¿A qué sabrán sus gemidos? ¿Y qué sentirá?

Y no puedo evitarlo..
 
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jueves, noviembre 09, 2006
Negro corazón
Se le rompieron los ojos, se le estancaron las lágrimas en algún lugar entre la retina y el paladar, y no cesaban de aparecer más… inundando sus ojos sin abandonarlos, permanentemente mojando sus pupilas.

Se le destiñeron los labios por el frió vodka y la piel de las rodillas se le agrietó.


Un ser tan triste de mirar… algunas noches lo veía copulando con las aceras, sin versos que vomitar a una carita de niña buena y sin lágrimas de mujer que penetráran en su ya negro corazón.

Un día de lluvia (in)finita y niños corriendo para no mojarse los hombros de sal, lo vi desde mi ventana tatuándose palabras escondidas en su espalda.

Mirar la lluvia por la ventana es tan triste… y mas aún cuando ves a un ser tan tierno y tan bello suicidándose la aorta a cambio de un triste poema de amor.

Cuando llueve y la gente se entierra bajo gatos y calidas sabanas… lo busco entre las lágrimas del cielo, le vendo con tiritas la aorta y le curo las postillas con hormigas de rocío y albaricoque.


Escuchando: Lom C. El templo de las emociones
 
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domingo, noviembre 05, 2006
Cuando ella me envenenó los labios con su sal
Noches en vela pasan ante mis ojos derritiendo versos a escondidas, versos tiernos y lúgubres que mas tarde tiraré por la ventana esperando que lleguen a unas manos o un corazón algo más calido que el mío.

Este violín me esta arañando las paredes del corazón, deseoso de salir y dejar de atormentar mis oídos con su estridente chirriar… acariciando mis entrañas que se convirtieron en unas putas e indeseables extrañas al mirarte el corazón por la rendija de la puerta y dejarte pasar aún sabiendo que eras un extraño. Ellas fueron las culpables… arrepentidas me hacen vomitar un par de lagrimas y una canción desesperada, gotas de lluvia sobre mi almohada y un mar de angustia y soledad cubren las sabanas.

Esta noche vino a visitarme… ella. Acompañó mis torpes dedos y desordenó mis versos partidos en la madrugada. Creo que me he enamorado. Enferma... enferma de amor


Caos fisico-temporal:
Labios encendidos de cereza, sangrantes de ser mordidos desesperadamente en busca de algún antídoto, curvas de una serpiente que se enrollan sobre mis pechos y me aprietan deliciosamente, ojos de quimera, pelo azabache y piel de maniquí, rodillas que se envalentonan y caderas que se arrepienten a mitad de camino al notar el roce cercano de un gemido nervioso y entre-cortado.

Talco en las venas y veneno dulce en las arterias… se le escurría por la boca y llegaba a mis entrañas, llenando mi sangre de un sabor amargo.

Recuerdo noches a escondidas jugando a un peligroso juego del que ya no recuerdo el nombre. Tan tiernamente peligroso, pero tan excitante como el volar resacoso de un colibrí.

“Libertad no conozco si no la libertad de estar preso en alguien”

Cernuda me acompaña con un vaso de vodka - sin hielo por favor. Me llena el estomago de versos que creía olvidaos pero no.

Lastima, debería aprender a olvidar…debería joder, pero sería tan triste tirarlo todo a la basura sin rebuscar antes entre los sollozos y detenerme a saborearlos por última vez o quedarme con alguno que guardar en la maleta...


Escuchando: Slint. Spiderland
 
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