sábado, enero 27, 2007
PUTA vida (el eterno silencio de la noche polar)
Señores, creo que les debo una explicación: Les mentí, si… todo esto es una enorme mentira (la vida también lo es, créanme, vayan desengañándose cuanto antes – o no, como quieran ustedes). A decir verdad, llevo meses derritiendo mentiras a su costa, mintiendo-me a las lagrimas, derramándome mientras os lloraba con una sonrisa maliciosa, para sentiros (a ti) y sentirme a mi misma menos inhóspita y vacía. Supongo que lo seguiré haciendo si es que soy capaz de llorar alguna letra mas…

Y es que joder… lo odio (odio sentirme así, sin sentirme ni las cicatrices, sintiendo Nada, absolutamente Nada, una enorme y deforme NADA inundándome las venas)

Solo me queda analizar sintacticamente a Lorca para excitarme las neuronas con su amargor y compadecerme de las 1300 lágrimas que me lloraré a mi misma sin sentir siquiera su escozor.

El sonido de la lluvia al llorar,
encharcándome las mejillas y los labios,
insultándome los besos y llenándome de goteras la madrugada

Me llueven los ojos
como estacas blancas
En los tímpanos absurdos violines
llorando astillas por los hombros
Vendajes en la nuca por donde se escapan jazmines,
rizos morenos y triste almíbar,
y una sucesión technicolor de gotas de lluvia

Las caricias de la noche triste me cortan en tiritas, como viejos periódicos mojados, rompiendo letras en dos y esparciéndolas sobre el reluciente asfalto, erosionando su incansable paso firme sobre vanas esperanzas o deseos rotos.

Pd: ya solo me quedan 1299

Escuchando: Budapest - Head Towards The Dawn
 
Hubo algo a las 3:03 p. m. | Permalink | 9 Alfileres links to this post
viernes, enero 26, 2007
Esperanto (o de palabras escondidas bajo un acantilado sin olas)
La noches me hielan y te lloran, prostituyendo (me) los labios en busca de una lágrima helada o un escalofrío cereza.
 
Hubo algo a las 12:23 a. m. | Permalink | 3 Alfileres links to this post
jueves, enero 18, 2007
Confesiones al alba de un corazón hueco (III) - La chica triste del metro (II)
Su rostro crispado, lleno de rabia... los labios de un rojo sangrante pero cruelmente delicioso, los ojos brillantes escupiendo cortes de bisturí a diestro y siniestro, y el pelo que antes se cernía adorable se tornó de un negro violento, como cuchillos que se clavan en la carne indefensa y pálida. Su gesto inocente se volvió agresivo, salvo en las mejillas coloradas, eternamente ruborizadas por lo nimio de la lágrima de un cocodrilo o de un violín desafinado.

“Te voy a hacer sangrar hasta romperte el corazón, pequeño”, me decía con una de esas miradas asesinas que presagian una batalla no precisamente de almohadas. Una de esas para comprobar quien es más fuerte bajo las sabanas y quien finalmente necesita más tiritas en el alma.

Si, la verdad es que en ese instante tuve miedo de que lo cumpliese. ¿Cuantas veces me había quedado dormido en su boca? Todo comenzó como un juego, un juego nada inocente pero muy excitante (vamos a jugar a los médicos, dicen los niños, finalmente el juego cambia, y el niño y la niña acaban casándose, teniendo niños y jugando a las cocinitas. Lo que no vemos es ese momento en el que la mujer ahoga sus gemidos en el baño para impedir que su marido le enseñe como debe de gemir… vamos a jugar a follarnos hasta desgastarnos la piel, quizás sería mas acertado).

“Hueles al estridente gemido de una habitación silenciosa", le había escrito en una notita arrugada que guardaba bajo la piel ese dia en el que la encontré fumándose su propia vida, y aun seguía oliendo a aquello, a pesar de su inquebrantable blindaje contra balas vestidas de trovadores con corbata.

Una contradicción en sí misma... frágil y cruel, y triste, siempre triste. Quizás por eso me arriesgué a romper su ensimismamiento sin estremecerme el alma ni en un milímetro.

Escuchando: The Kooks - Inside In/ Inside Out
 
Hubo algo a las 8:18 p. m. | Permalink | 10 Alfileres links to this post
viernes, enero 12, 2007
Confesiones al alba de un corazón hueco (II) - La chica triste del metro
Salía como si de una rata se tratara a la superficie, pensando en aquellas chicas con las faldas muy cortas o las piernas muy largas, cuando vislumbré un pequeño y diminuto retorno de “B”, del que les hablaba hace unos días. Si... tenía ojos cereza y boca de grillete, y era jodidamente bella…

Jodidamente porque una de sus caricias podría atraparte entre uñas invisibles o uno de sus besos envenenarte hasta encadenarte a sus caderas, eso que vulgarmente llaman “amor”. En resumen, heredera de una piel de la que conviene escapar antes de quedarse enredado entre su pelo.

Estaba sentada en un banco cualquiera, con el sol quemándole algo más que la espalda y la mirada perdida entre los átomos del aire. Quizás había estado llorando apenas cinco minutos antes. Fumaba y a ratos se abandonaba entre los círculos de humo… Qué frágil.

Me fijé en la curva de su boca, sus hombros y su espalda, en los mechones que se escapaban rebeldes de su curtido corazón, para refugiarse en una piel reticente e indefensa. Parecía tan triste… imaginaba su versión larga, algo que no puedo remediar al encontrar unos ojos que me excitan hasta el alma, su triste e inusitada versión larga, un guión para no terminar ni con 13500 poemas de amor.

Escuchando: Mutemath - Mutemath
 
Hubo algo a las 10:33 p. m. | Permalink | 9 Alfileres links to this post
martes, enero 09, 2007
La insoportable soledad de una duda

Es irreprimible la facilidad con la que los segundos nos brotan de entre los dedos, se nos escapan y fluyen sobre el torso desnudo que tenemos delante (Más tarde vendrán las dudas, solitarias y candentes, escritas en la retina o incrustadas quizás sobre un torso que no es ajeno ni propio)

Y ese día me enseñaste a fumar…

Aquella tarde aprendí que las cosas están formadas siempre por uno o varios A y B, y entre A y B siempre estará el impasible Tiempo.

A: Recuerdo

B: Olvido

Ambos son permanentes e igualmente dominados recíprocamente y por los segundos, que pasan serenos a nuestro lado, invisibles y escasos cuando no duelen.

Ese día caí agotada sobre tus sabanas de lija, abatida por tu cuerpo… y es curioso que ahora piense en ti, cuando no es a ti a quien extraño sino a los segundos que me robó el Tiempo que acechaba tras la puerta cuando estaba en tu cama

¿Lo hueles? Si… es este instante, que ya se fue

Escuchando: Madee. Orion's belt
 
Hubo algo a las 11:11 p. m. | Permalink | 10 Alfileres links to this post
sábado, enero 06, 2007
Tempus fugit (o de una pequeña mentira a medias)
Todo es muy curioso. El Tiempo: las manijas de un reloj que no está en hora, la eterna- nocturna compañera lunar, una mirada de ojos tan transparentes como las aguas verdosas de cualquier lago, la vida, la Muerte, las dudas (más y más dudas), sentir…

Si… la verdad es que la vida es muy curiosa. La vida es solo tiempo: para vivirlo, restarlo, mentirlo, “amar (lo)”, derretirlo… Lo más curioso de todo, es que lo que menos hacemos en la vida es… vivir. Qué encantador ¿verdad?

NO, no es encantador… ni siquiera está a la altura de una crisis nerviosa o de un dibujo en blanco y negro de un perro devorando una pequeña porción de su propio y semi-desgastado Tiempo.

Perdonen mi entusiasmo: esto es solo una pequeña neurosis. No volverá a ocurrir (quizás) -aunque no se lo prometo a usted, ni a usted otro.


Escuchando: Explosions In The Sky. All of a Sudden I Miss Everyone
 
Hubo algo a las 3:32 p. m. | Permalink | 5 Alfileres links to this post
Layout design by Pannasmontata. Header image © Tim Burton. Template modified by niña vudú. Copyright © 2006