miércoles, febrero 28, 2007
Coleccionando lágrimas (1, 2, 3…)

La historia de una contradicción, de una ella que no era ella pero tampoco otra, y en las noches llora letras que mas tarde recorta del periódico para hacer manuscritos de sus penas (Me tiemblan los dedos, perdón por el desorden...)
Hace mucho, mucho tiempo…

Intimaba con mis venas hasta hacerlas trocitos
con tijeras de plastilina,
buscándome recovecos
en los que cavar una salida
de mi corazón enfermo de melancolía
Las lágrimas aparecían espontáneas en los ojos,
y mis arroyos se quebraron mas allá del polvo,
para finalmente secarse
en la sequía sentimental del mes de Octubre

Fue entonces,
cuando la arena se llenó de poetas,
de besos mentirosos y versos de acera,
de labios sin cárcel ni condena,

ni ardientes cometas,
ni helados desiertos.

Aun menos de dedos-tornillo,
que se enterraran en mis pechos,
hasta anclarse en mis caderas,
y desvalijarme el alma
con la noche triste maullando.

Y el vacío fue mi único castigo.
Y mil veces suspiraré,
me romperé y te extrañaré,
y me enredaré en la lengua de cualquier otro,
para no recordar quien eres tú.

Y me quedaré con las ganas…

 
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domingo, febrero 25, 2007
Eternamente inacabado
El silencio de la noche fue su aliado, prometiéndole descansos entre letra y letra y suspiros impronunciables con cierto sabor a agrio pero extrañamente dulces, como todo cuando acaba, dejando aún resquicios de su dulzor en la lengua, que recordaran permanentemente que ese algo existió, pero que ya se fue.

Él parecía ser silencioso, como los gatos que maúllan silenciosos y desconsolados, cuya madre se fue a jugar entre paja con desconocidos amantes hambrientos de sus arañazos, los abandonó reemplazándolos por una noche desecha y unas sabanas vacías. Fue así que él comenzó a escribir como un gato que maúlla silencioso y desconsolado, cuya amante se fue dejándole con las sabanas igual de secas y tiesas aunque tibiamente empapadas del fulgor anaranjado de su cuerpo (el de ella)

Golpeaba con sigilo el teclado. Siempre del mismo modo, escribía sobre cualquier ella que hubiera pisado a gatas los rincones de su cuerpo inerte (cuya piel se parecía cada vez más a la tierra, como fragmentos polvorientos y desgastados, paginas rebeldes, que no se dejan acabar, rescribiéndose continuamente en los márgenes a modo de anotaciones)

- Voy a ser poeta las palabras rebotaban tiernas en las paredes, hasta llegar a desaparecer, difuminándose en la nada ya que no había ningún oído escuchando. Extrañamente las paredes parecían haber adquirido un cierto rubor repentino, casi avergonzadas al haber oído tal confesión, como si hubieran escuchado un secreto en voz baja de una adolescente enamorada o un grillo contándole secretos inconfesables a la Luna. Desde ese día no paró de llenar folios con miles de garabatos, frases sueltas e inconclusas, dibujos de gatos mordiéndose la cola, y de vez en cuando, alguna que otra lagrima negra esculpida por sus ojos. Y así es como comenzó.

Y en el silencio de aquella noche acabaría su historia, siendo él su (propio) narrador y dirigiendo así su (propio) destino, apurando los márgenes para añadir los últimos y por ello mas absurdos detalles de sí mismo, para acabar escurriéndose entre las versos y desapareciendo allí mismo.

Escuchando: My Latest Novel. Wolves
 
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sábado, febrero 17, 2007
Elegía de lluvia y lágrimas en technicolor

Esta lila se deshoja,
Desde sí misma cae
y oculta su antigua sombra.
He de morir de cosas así

Vértigos o contemplación de algo que termina. Alejandra Pizarnik

Brotaba pintura de entre sus dedos, disuelta en agua de lluvia y trocitos de letra del dominical rasgado que acariciaba sigilosamente la piel de su muñeca. Hasta un momento antes había hecho de ella un ser inerte, pasando hojas sin más… mirando distraídamente la temperatura prevista y desacertada que presuntamente haría aquella tarde o leyendo artículos pretenciosos sobre sexo sin cama ni asientos traseros de viejos cadillacs en llamas.

Brotaba pintura de entre sus dedos, se fundía con el dulce nácar de sus uñas para acabar-hundiéndose en el vacío con forma de gota de lluvia, en la espera ensordecedora de saber que algo no llegará, esperando aun sabiendo que lo que se encontrara solo será Nada. Y mientras tanto las gotas dibujaran insinuaciones sobre la piel de sus hombros… para caer-suicidándose en paracaídas y reunirse con el chicle pegado al asfalto que hace unas horas pisoteó desgraciadamente una chica de pelo rizado y peli(rro)jo.

Brotaba y brotaba, como lágrimas en lluvia...

Escuchando: Nico Muhly. Speaks Volumes

 
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sábado, febrero 10, 2007
La chica triste del metro (III) – El poeta enamorado
Los músculos de sus ingles permanecían aun tensos, exhaustos pero llorosos por haber dejado de cabalgar desbocados dentro de un lugar tan acogedor como el interior de ella, lleno de pequeños capilares sanguíneos que lo abrigaban y le acariciaban bajo la piel.

Fue en ese momento de desasosiego cuando distinguió lo que parecían ser cicatrices de color morado oscuro en su entrepierna. Le había desvalijado en su propia presencia, sin dejar que opusiera fuerza alguna, ni esperar a que se durmiera para sacarle el corazón con unas tijeras.


Y así se quedó, recostado sobre su inmediato lecho de lágrimas y poemas lunares, escuchando de fondo los entrañables ruidos de una chica que te va a abandonar como a un gatito enamorado de su aliento. Esperando

Y se fue coqueta, mordiéndose el labio inferior como bien sabía que deseaba hacérselo él mismo cada noche antes de perderse juntos entre sueños y esperantos descuidados demasiados días atrás y rescatados del olvido para sus secas madrugadas y alguna que otra tarde a 35’3º C.

Una antología de suspiros sabor nieve carbonizada guardó de aquella noche en botellitas de licor de cereza - con los años el licor maduraría mas amargo por las lágrimas que se escaparían de sus ojos hacia el sonido encerrado del respirar pausado y excitado de aquella chica a la que un día deseó ver llorar, sin pensar que quizás ella no quería llorarle si no al silencio de la habitación vacía e inhóspita, y que cualquier ojo vigilándola se convertiría en un grillete en la lengua (de los que producen sumisas llagas de apego de tanto retorcerlos). fin

Pd: esto si fue en tu honor. Porque la gente nunca llegará a entender que los pájaros libres somos aun teniendo jaulas alrededor que nos corten las alas, porque la tristeza muchas veces se vuelve tristemente desalmada, y porque me quedé sin alma con el primer “te quiero” que te sangré.

Cruel (sinónimos): brutal, inhumano, atroz, despiadado, desalmado, bárbaro, feroz, implacable, insoportable, insufrible, lacerante, sádico, sanguinario, violento, salvaje En definitiva… sinónimo soy yo.


Escuchando: Standstill - Vivalaguerra
 
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sábado, febrero 03, 2007
Manifiesto antes de la Primavera I
mil y una veces
no será en tu honor



1. utilizar el francés o similar cuando las palabras lleguen abundantes y, por tanto, confusas, en honor inexacto si fuera necesario, escépticas si dejan caer los parpados (pesados como juicios para Benedetti) y sobre todo, mentir al lector indefenso de su propia existencia, haciéndole vulnerable a todo vestigio pasado o futuro, para más tarde saltar sobre él y mamarle la vida como un corderito asustado lo haría con la leche de su madre, absorberle el hipotálamo y hacerle así alcohólico de tus letras (el pobre no volverá a escuchar un “te quiero” sin pensar “allez une pute mensonge”)

3. un vagabundo sin armas siempre será más peligroso que el que lleve un rifle cargado de balas de plastilina bajo el brazo, incluso más peligroso que las mentiras ciegas

5. odiar, odiar tanto lo que se mueve como lo que no, odiar hasta el más indefenso de los pequeños gatos que duermen bajo tu acera, sobre todo esos que te lloran violines y hacen que quieras devorar un stradivarius a trocitos. odiar el beso comible y el que no, incluso aquel que se quedó a medio camino entre el roce y el mordisco exagerado. odiar las farolas candentes que te acompañan en el insomnio sentimental que esa noche te haya robado el sueño y los labios (seguro que los venderá en el mercado negro por cuatro billetes viejos)

Odiar: hacer que las palabras ofendan con mercromina porque antes les derritieron el alma haciéndola de acero fundido

7. utilizar post it para todo, cuanto digo todo es TODO

“poeta enamorado busca perro de compañía”
“soy romántico y cabron”
“te odio, tanto o mas que a mis gatos”
“el espantapájaros me violó de pequeña, busco psicoanalista: si es posible que sea de paja y corcho”


escribir en ellos, hacerlos bolitas y tirarlos a la basura practicando el doble tiro mortal con tirabuzón, ignorándolos y encerrándolos en cajitas de zapatos o en el armario bajo bolitas de naftalina que le harán compañía en esa fría noche de otoño.

9. infinidad

9. el futuro no existe, y me atrevería a atrever que el pasado es la mas sórdida de las mentiras (no olviden que no deben creerme, en cualquier momento les devoraré las entrañas sin ustedes darse cuenta, estén pendientes hasta entonces y aun incluso después). piensen en el ahora, y el ahora y el ahora… esto es presente, no piensen más y vívanlo (algún día se les agotará)

Escuchando: Giardini di Mirò - NorthAtlantic Treaty of Love Part One
 
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jueves, febrero 01, 2007
Lolita
La pequeña juventud de una vejez recién descubierta o la arruga que llega inesperada a unos ojos de niña: esa era ella, cada día se despertaba con las pupilas más acartonadas, llenas de profundas grietas verdes (como las aguas de aquel lago que nunca llegaría a ver).

Más que cualquier cosa, a ella le aterraba la insignificante idea de morir, y es que aquel verbo resumía todos sus temores. Se imaginaba a sí misma desapareciendo en las situaciones más rutinarias posibles, y aún temía más que la muerte formara parte tan íntimamente de la vida, arrebatándola cuando quería, un jaque delicioso y fácil.

Lo extraño es que sigamos vivos – pensaba mientras mordía hábilmente el lápiz que se había posado momentos antes entre sus labios, el cual se inclinaba y se retorcía para besar su aliento y volverse joven de repente, con las astillas relucientes, mientras ella perdía una ilusión vana como cualquier otra tarde de invierno.

Ojala tuviera un pequeño librito de instrucciones, que le explicara que ella se estaba equivocando, el gran error que estaba cometiendo, que la vida seguiría después de ese momento de absurdez momentáneo en el que se convertiría entonces la muerte… pero lamentablemente no era así.

Adios, mon amour


Escuchando: Migala - Restos de un incendio
 
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