sábado, marzo 31, 2007
Efímero
Allí estaba, entre mis manos temblorosas, la piel que atemorizada se palpaba casi ajena. Los dedos se escurrían intrusos entre las formas y recovecos de mi piel, dibujando con su punta ángulos imaginarios.

La luz parecía escasa, como de vela, pero sin vela alguna en la habitación, como si los focos artificiales se hubieran dulcificado para dar a la imagen proyectada una apariencia más rompible u obscura. La imagen que me observaba no era otra que la de mi propio cuerpo, y el espejo empapado se cernía sobre la pared, distante y frío, tocable pero irremediablemente lejano. Me sobrarían dedos para llegar a mi imagen reflejada, pero también me sobraba la timidez del cuerpo desnudo que se observa a si mismo, deleitándose…

Mis ojos curiosos me intimaban casi acosándome: el pelo negro, desordenado y aún algo mojado por la ducha, cubriendo parcialmente el rostro; una peca sobre el labio, otra unos metros más allá; los ojos borrosos y mentirosos; y los labios… sin duda, la pieza mas cara de la exposición. Vulnerabilidad se dibujaba en la dermis, que desnuda se tornaba asustada…

Y yo allí, lejana… me insinuaba a mi misma, me deseaba y me mordía sin morderme, tocaba sin tocar y estaba sin estar, pero estando.

Y allí estaba ella, observándome, copiando mis movimientos y retándome a dejarme mirar sin apartar la vista (y hacer que la apartara yo, al unísono).

Así permanecimos ambas, como el niño y el padre en conversaciones disparatadas de adultos que narran así:

- Estuve toda la noche mirando el cielo, papa
- ¿Y qué viste, hijo?
- Mmm... nada, me enamoré de una estrella…
 
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domingo, marzo 18, 2007
La letra (homenaje póstumo)
La letra. Ese pequeño e insignificante castigo. Apenas un símbolo borroso y disimulado entre garabatos.

Pasa desapercibida, desdeñada, pero señores… ella tiene su propia historia. Puede que poco importante a los ojos de historiadores o lingüistas, pero sin duda, imposible de ignorar.
Acérquense, yo se la contaré…

Hubo un día, y muchos otros, en que vivía placidamente entre amapolas rojas y jazmines alados. Por aquel entonces la letra era solamente una señorita de cabellos café, con las mejillas anaranjadas eternamente ruborizadas (que insinuaban que bajo aquella apariencia de belleza juvenil, se escondía todo una soñadora…), labios inquietos y diminutos detalles merecedores de una historia sobre cada uno de ellos.

En aquella época, ella aún se tumbaba sobre el cielo a soñar y discutía sobre temas dispares con tal ímpetu que los mismos dioses antiguos (inventados o no, que mas da) se hubieran acobardado en su presencia. Apenas dormía, recelosa de que el sueño le robara instantes de su vida. Si… ella estaba enamorada de la vida y de todos los minúsculos segundos que fluían con tanta rapidez que asustaba.

Y supongo que así es como comenzó. El tiempo. El tiempo y la señorita (convertida ya casi en letra) formaban una curiosa pareja. Curiosa, extraña y destinada al fracaso, pero enormemente embriagadora. Pocos podían imaginar que por las noches la señorita y su amante jugaban a buscarse en las orillas del Sena.
Pero irremediablemente, el tiempo se agrietaba día tras día, y un día, sin más, desapareció dejando tras de sí un reloj de arena, que recordaría para siempre a Letra, que el tiempo muere en cada suspiro…

Desde entonces la señorita, que ya no es señorita sino Letra, vive dejando pasar miles de historias ante sus ojos, sin poder apenas rozarlas, como farola ciega que alumbra a los que la leen, improvisados voyeurs de su desdicha, mientras ella les envidia con ojos de espanto.

Pd: Ha muerto.. ya nunca mas se escribirá
 
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viernes, marzo 16, 2007
Adios, mundo cruel (o la triste historia de un ser llamado Colilla)

A Popi, el eterno y desquiciado niño grande

Me regalaré si eres capaz de contarme en susurros,
te lloveré y te cantaré en caricias.
Te dibujaré en blanco y negro
como una película muda,
al unísono de los pasos enredados al asfalto.
Te buscaré y te huiré,
te engañaré
con falsas mentiras inventadas.
Y me iré
para dejarte a solas con los pasos idos,
esparcidos sobre tu ombligo
o en tus rizos guardados.

y te pensaré en silencio,
silenciosa con los pasos ya olvidados.


Escuchando: BSO La Ciencia del Sueño
 
Hubo algo a las 12:54 a. m. | Permalink | 1 Alfileres links to this post
lunes, marzo 05, 2007
Y las niñas...
Hay que ser infiel, pero nunca desleal
Gabriel García Márquez


que pasean su pelo azabache,
con sus bocas picaras como enjambres,
labios de nube y ojos de quimera,
y un sinfín de nostalgias de algún escritor descuidado, que vaga por calles empedradas de guijarros y recuerdos abismales,
sangrando letras sobre lunares escondidos e indefensos
o deletreando-le sonetos a la luna

Y las niñas,
esos tiernos y difusos seres imperceptibles,
diminutas figuras de porcelana blanca,
ellas…

bailando en sus caderas como brújulas enfermas,
pequeñas torturas desenamoradas.

Escuchando: A veces el dolor. 713avo Amor

 
Hubo algo a las 10:09 p. m. | Permalink | 4 Alfileres links to this post
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