viernes, mayo 18, 2007
Deshielo de una caricia (Parte III)
(La segunda parte queda sin encuadernar para la inquieta imaginación del lector, guardada para siempre en mi desdichada memoria…)


Nunca hubiera imaginado que bajo aquella apariencia de metal fundido que llora las noches, se escondía un glacial helado (probablemente antártico) y un corazón-coraza. Pero ahí estaba él: todo un señor, con sueños rotos (al igual que el corazón),
besos ebrios (al igual que las noches)
y poemas entre los dedos. Poemas seguramente desalmados, pero de amor callejero y mentiroso, el mas dulce sin duda.

Aquella tarde el sol se incendiaba en lo alto, mientras que nosotros nos incendiábamos abajo al amparo de la fuente de la plaza de San Andrés, impecablemente antigua, con sus pequeños prados de amapolas rojas a los lados.
Los arcos mudéjares parecían saludarnos impasibles (contando los segundos hasta que la próxima y lejana lluvia les masturbara un poquito su dura piel) y los pájaros (traviesos alados) aparecían y desaprecian encantadoramente felices, y jugando.
Mientras el cielo nos quemaba la piel, jugábamos a no mirarnos…

- El que manda soy yo, pequeña- me había dicho una vez casi sin querer, y era cierto, una pena… Hubiera estado bien amordazarle el corazón por un momento para luego dejarle escapar como diciendo maliciosamente “perdona, fue sin querer”.

Pero no, mi plan parecía no funcionar: intentaba ser como él, sentir como él; pero él se había olvidado de lo que es sentir, y mis sentidos no estaban dispuestos a abandonar tal delicia. Podría fingir y fingir, pero nunca sería como él, que al leer en el periódico la triste noticia de la melancólica muerte de una virgen, podría permanecer indiferente, callado y aburrido.


Escuchando: Urban hymns. The Verve
 
Hubo algo a las 6:05 p. m. | Permalink |


6 Alfileres:


  • At 1:26 p. m., Blogger popi

    Un relato melancólico, pequeña, de los que a mí me gustan, con un principio muy bueno, con esas frases que nunca dejan indiferente y que hacen que mueva la cabeza de arriba a abajo como queriendo decir "sí, me gusta". Y un final indiferente, como debe ser.
    Un beso jeringuilla.

     
  • At 8:51 p. m., Blogger Asiria

    Mágico momento en tierra de las mil y una noches bajo el sol testigo de una de las mas bellas reflexiones que hicieron oir al silencio.
    Un abrazo

     
  • At 2:38 p. m., Anonymous Anjana

    Me pega en la nariz, que son demasiados los corazón-coraza, y cada día van en aumento... eme aquí, me estoy convirtiendo en uno de ellos....

    Infinitos besos!! Y sí, buen relato =)

     
  • At 12:05 p. m., Blogger MentesSueltas

    me gustó tu espacio y el estilo de tuis letras... volveré.

    Desde el frío intenso de estos días de Buenos Aires, dejo un cálido abrazo.
    MentesSueltas

     
  • At 3:41 p. m., Blogger Dedé

    Me das una envidia... ¿cómo puedes escribir tan bien? :) Encontré tu blog hace poco, pero desde entonces paso en cuanto tengo un rato a leer tus relatos. Continúa así, tienes un gran talento.

     
  • At 10:22 a. m., Blogger Liliana C.

    De los humanos que en lugar de corazón tienen un viejo reloj al q hay que dar cuerda cada vez... mejor alejarse. Puesto que no están vivos ni muertos, simplemente se alimentan de las emociones de los demás hasta dejarles sólo el pellejo.

     

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