Señores, creo que les debo una explicación: Les mentí, si… todo esto es una enorme mentira (la vida también lo es, créanme, vayan desengañándose cuanto antes – o no, como quieran ustedes). A decir verdad, llevo meses derritiendo mentiras a su costa, mintiendo-me a las lagrimas, derramándome mientras os lloraba con una sonrisa maliciosa, para sentiros (a ti) y sentirme a mi misma menos inhóspita y vacía. Supongo que lo seguiré haciendo si es que soy capaz de llorar alguna letra mas…
Y es que joder… lo odio (odio sentirme así, sin sentirme ni las cicatrices, sintiendo Nada, absolutamente Nada, una enorme y deforme NADA inundándome las venas)
Solo me queda analizar sintacticamente a Lorca para excitarme las neuronas con su amargor y compadecerme de las 1300 lágrimas que me lloraré a mi misma sin sentir siquiera su escozor.
El sonido de la lluvia al llorar,
encharcándome las mejillas y los labios,
insultándome los besos y llenándome de goteras la madrugada
Me llueven los ojos
como estacas blancas
En los tímpanos absurdos violines
llorando astillas por los hombros
Vendajes en la nuca por donde se escapan jazmines,
rizos morenos y triste almíbar,
y una sucesión technicolor de gotas de lluvia
Las caricias de la noche triste me cortan en tiritas, como viejos periódicos mojados, rompiendo letras en dos y esparciéndolas sobre el reluciente asfalto, erosionando su incansable paso firme sobre vanas esperanzas o deseos rotos.
Pd: ya solo me quedan 1299
Escuchando: Budapest - Head Towards The Dawn


